domingo, 20 de febrero de 2011

Ensayo, La ideología en las sociedades modernas

Thomson, John B.
La ideología en las sociedades modernas


Este análisis aparece para revisar como la ideología, al igual que la sociedad, ha ido cambiando, mutando o evolucionando y que según la critica teórica la ideología es un concepto más amplio que relaciones con la naturaleza y el desarrollo en las sociedades industriales. Se recorre, en el texto, lo que para el occidente son los bastiones de la concepción de ideología Carlos Marx y Max Weber, así como la actualidad con la escuela de Frankfurt y Habermas.
Para el análisis de la ideología y la era moderna nuestro autor identifica tres elementos clave;
  1. El surgimiento del capitalismo industrial
  2. La declinación de la religión y la magia
  3. La aparición de la era de las ideologías

Uno; Donde mas o menos aparece un carácter progresista y desmitificador de la era moderna,  la dinámica en boga era una sucesión de prejuicios y puntos de vista vetustos y venerables, para Marx es la desmitificación de las relaciones sociales es un aspecto inherente al desarrollo del capitalismo. Observa un vínculo entre el surgimiento del capitalismo industrial y la disolución de los valores y creencias tradicionales.
Weber argumenta que los cambios en la esfera de la cultura y la tradición no eran meramente subproductos del desarrollo autónomo del capitalismo, para él, había precondiciones culturales para el surgimiento del capitalismo.
Dos; Con el impulso de las teorías de Marx Y Weber y otros acontecimientos también relevantes ya desde el renacimiento continuó el proceso de secularización en Europa intelectual y gracias así a perderse control sobre la imaginación colectiva, según nuestro autor el poder político se concentraba cada vez más en las instituciones de un estado secular. Y por ende en este contexto las ideologías son entendidas ante todo como sistemas de creencias seculares que tienen una función movilizadota y legitimadora.
Tres; Todas la ideologías de la época atrajeron sobre todo a grupos de intelectuales que habían perdido la confianza en las instituciones sociales y políticas existentes, y que habían expresado su descontento convocando a un cambio radical. Una era de ideologías.
El autor hace dos observaciones a el relato que hace de la ideología, primero que la descripción resta peso al significado de lo que llama la mediatización de la cultura moderna y cómo las instituciones y los procesos de la comunicación de masas han cobrado una importancia tan fundamental en las sociedades modernas que ninguna descripción de la ideología y de la cultura moderna puede darse el lujo de olvidarlos. 
Para Gouldner, dice nuestro autor, se tiende a concebir las ideologías como sistemas simbólicos diferentes, que se realizan sobre todo por escrito, y que sirven, como discurso escrito y racional, para animar proyectos públicos de reconstrucción social. Otro defecto que identifica en el análisis inicial es que para referirse a distintos sistemas de creencias o sistemas simbólicos que surgieron a raíz de la secularización y que han servido para la movilizar los elementos políticos o el poder político legitimo en las sociedades modernas. Se debe resaltar que no hay que atenuar la relación ideología y dominación.
En la ideología y la reproducción social, se parte de una teoría general que se va ramificando pero que más o menos convergen en una idea, la teoría general de la reproducción social organizada y resguardada ideológicamente por el estado, que busca responder, por lo menos parcialmente, la idea de por qué persisten las sociedades en general, y las sociedades capitalistas contemporáneas en particular.
Primero se argumenta que la descripción empieza por afirmar que la reproducción social requiere la reproducción de las condiciones materiales de la vida social y que se acepta una reproducción de los valores y las creencias compartidos de manera colectiva. La reproducción depende en parte de la existencia de valores y creencias compartidos y aceptados de manera colectiva por los individuos, y que en consecuencia los atan al orden social. En la teoría consensual diferenciada no se da por sentado la existencia de un conjunto medular de valores y creencias que se compartan ampliamente, supone tan solo, que existen diferentes conjuntos de valores y creencias que son específicos a papeles y posiciones particulares, a tal grado que un individuo situado en un papel o una posición particular, o destinado a ellos, adquirirá los valores y las creencias apropiados.

Por que no hay necesidad de que todos o la mayor parte de los individuos compartan un conjunto medular de valores y creencias, en la medida en que todos o la mayor parte hayan adquirido los conjuntos de valores y creencias específicos a sus papeles, estos les permitirán representar con éxito sus partes respectivas. Los individuos nunca son nada más la suma total de los procesos de socialización e inculcación; nunca son nada más actores que desempeñan obedientemente los papeles que les asigna como guiones.
Con frecuencia el escepticismo y la hostilidad se amalgaman con los valores tradicionales y conservadores, y a menudo se moderan por un sentido de resignación. La reproducción del orden social no requiere un consenso subyacente profundo en relación con los valores y las creencias siempre y cuando exista suficiente disensión para impedir la formación de un movimiento de oposición efectivo.
Luego aparece en el análisis la identificación de una ideología dominante como el adhesivo simbólico, la ideología dominante es un sistema simbólico que, al incorporar a individuos de todos los estratos del orden social, ayuda a reproducir un orden social que sirve a los intereses de los grupos dominantes.
Las objeciones del autor a esta tesis, primero es que la teoría adopta un enfoque reduccionista de clase en torno al estado moderno, y es que el estado moderno se preocupa no solo por reglamentar la actividad económica y social y por ejercer el gobierno político, sino también por mantener el orden en un territorio dado y conservar los limites territoriales frente a otras naciones. El estado moderno tiene un monopolio efectivo en el uso legitimo de la fuerza o la violencia en un territorio dado y esta ultima es usada por el estado tanto para el control y la pacificación internos, como para la defensa o el ataque externo frente a otros estados nación. Y como objeción final, la descripción caracterizada en general como parte del sistema de los aparatos ideológicos de estado, es decir, como uno de los mecanismos, o conjunto de mecanismos, mediante los cuales se realiza la ideología de clase dominante y se asegura la reproducción de las relaciones de producción.
En la critica de la industria cultural se habla de la corriente desarrollada por la escuela de Frankfurt y que subrayan la importancia del desarrollo de la comunicación masiva e intentaban repensar la naturaleza y el papel de la ideología en relación con este desarrollo. Observan que las creencias míticas y animistas se eliminaron de manera progresiva a favor de una razón científica e instrumental que objetiva al mundo desde el punto de vista del control técnico. Los seres humanos mismos llegan a ser parte de este mundo objetivo, y la mercantilización de la fuerza laboral bajo el capitalismo realza su subordinación a la lógica de la dominación. Utilizan el concepto industria cultural, para la mercantilización de las formas culturales producidas por el surgimiento de las industrias del espectáculo en primer mundo entre los siglos XIX y XX.
Horkherimer y Adorno dicen que no surge espontáneamente de las masas mismas, sino que más bien se hacen a la medida para consumo de las masas. La industria cultural integra intencionalmente a sus consumidores desde arriba las masas no son elementos primarios, sino secundarios, son un objeto de calculó; un apéndice de la maquinaria. La contemplación y el goce de una obra de arte son remplazados por el intercambio de una mercancía que se valora más y sobre todo por su intercambiabilidad, que por su carácter estético intrínseco. La industria cultural ya no finge ser obras de arte, en su mayoría son constructor simbólicos que moldean de acuerdo con ciertas formulas preestablecidas, estas no desafían ni se apartan de las normas sociales existentes. La ideología, entonces, se encuentra ubicada en la ausencia misma de la independencia. Weber expone su teoría de  la jaula de hierro que habla acerca de la acción racionalizada y burocratizada se reemplaza por el sistema de hierro de la industria cultura, donde los individuos están rodeados por un universo de objetos esencialmente idénticos y completamente mercantilizados. Como defectos que se identifica, que de ninguna manera está claro que, al recibir, y consumir dichos productos, los individuos sean impulsados a adherirse al orden social, y luego se busca interpretar las consecuencias de los productos culturales a partir de los productos mismos.  
Para Habermas aparece una esfera de lo público que es afectada por el aparecer de la comunicación de masas y que se transformaron cada vez más en grandes organización comerciales. La comercialización de la comunicación de masas altero su carácter de manera fundamental. Esta destruyo poco a poco su carácter como medio de la esfera publica, pues el contenido de los periódicos y otros productos se despolitizó y se volvió sensacionalista a fin de aumentar las ventas, y cada vez se trato mas a los receptores como consumidores tanto de los productos de los medios como de aquellos productos de los que las organizaciones de los medios obtenían ingresazos por anunciarlos.

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